Aragón ocupa un lugar de privilegio en cuanto a infraestructura militar. Centros de formación de referencia, campos de maniobras, cuarteles. Pero no sólo, también cuenta desde hace años con una industria que fabrica armamento de distinto tipo. Y, recientemente, instituciones así como otras entidades del contexto socioeconómico aragonés, como las patronales y las Cámaras de Comercio, unidas a distintos clústeres empresariales y en colaboración con el Ministerio de Defensa, han puesto una iniciativa para impulsar un ecosistema transversal en el sector de la defensa que contribuya a la ampliación de la base industrial y tecnológica en Aragón. A ello se une la posibilidad que los centros de datos ofrecen para todo tipo de control social a través de herramientas de inteligencia artificial. La apuesta por la dependencia de todo lo relacionado con lo militar es, por tanto, seña de identidad del Aragón que se quiere.
Juan Carlos Rois, abogado y activista antimilitarista, presenta un recorrido por toda esa infraestructura. Sara Ballester, de la coordinadora Zaragoza No Se vende, aterriza en lo local algunas de las iniciativas que se están llevando para denunciar y oponerse al modelo social y económico propuesto para la ciudad. El acto tuvo lugar en la tercera de las jornadas ‘Mayo antimilitarista 2026‘ organizadas por Mambrú – Antimilitaristas Zaragoza y la librería La Pantera Rossa.
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